539658_4687088847883_352261075_nViernes, reunión de amigos. Cada vez que hay alcohol de por medio pueden pasarme dos cosas: o (me creo que) soy el alma de la fiesta o me pongo reflexivo (y llorón).

La semana pasada mi pregunta fue la misma que me hago acá casi todos los dias “¿Por qué nadie me da bola?”

Entre las jodas de mis amigos sobre mi dudosa heterosexualidad, una de las chicas dijo una infame frase que no es la primera vez que escucho.

“Tu problema es que sos justo lo que las chicas quieren”

Luego de unos minutos de silencio en los que no sabía si reírmele en la cara, ponerme a llorar, pegarle una piña, intentar darle un beso o contarle (con los dedos de la mano de un carnicero imprudente) las conquistas femeninas en mi haber, me enteré que con eso quiso decir que soy un pibe que no da repulsión mirar, bueno y atento y que, llegado el caso, no teme a comprometerse con una relación. En teoría, eso asusta un poco a las chicas.

¡Pensé que eso es justamente lo que querían!

Es como que yo a una chica le diga:

– Tu problema es que sonreís y hacés que todas las chicas que conocí parezcan pequineses durmiendo la siesta.
– Tu problema es que me imagino con vos, viendo una película estúpida, tirado en el sillón, en un día de lluvia.
– Tu problema es que me haces reír demasiado.
– Tu problema es que sos fiel, inteligente y cariñosa.
– Tu problema es que usas poco maquillaje y las zapatillas te quedan mejor que los tacos.
– Tu problema es que tenés las tetas tirando a grandes, paradas y me entran casi perfectamente en las manos aunque sobresale un poquitito por todos lados.
– Tu problema es que sos la única chica que considera el punto anterior divertido y no ofensivo ni demasiado detallado.
– Tu problema es que pensás que soy interesante.
– Tu problema es que aguantás mis boludeces y te gustan las mismas bandas pedorras, programas de televisión incomprensibles y libros raros que a mi.

Supongo que mi amiga parte de razón tiene. Si conociese a una chica así, tampoco pasaría nada entre nosotros.
Más que nada porque no me animaría ni a hablarle. Muy probablemente solo balbucearía incoherencias y ella (porque es súper buena) se transformaría en mi (puaj) amiga y me cuidaría pensando que tengo algún tipo de retraso, como si estuviésemos en la película romántica más cliché del mundo, pero sin que ella se de cuenta que me ama al final.

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