2¿Pago el boleto y viajo tranquilo o me colo en el tren y vivo al borde del peligro? ¿Soy sincero y le aviso a mi jefe que me equivoqué o me encomiendo a todos los santos y espero a que nadie se entere? ¿Almuerzo un menú ejecutivo y soy un poco más pobre o como un pancho y me arriesgo a trabajar desde el baño?
La vida nos exige que constantemente tomemos decisiones importantes que pueden cambiar el curso de nuestra vida. Decisiones que afectarán nuestro futuro a un punto impensado. La teoría del caos en su máxima expresión en cada una de nuestras elecciones más ínfimas.
Como en “El efecto mariposa”, digamos, pero con menos traumas psicológicos, efectos especiales y universidades yanquis.

El tema que traigo a este número es mi disyuntiva de los fines de semana (se nota que escribí esto un sábado a la tarde): ¿tirarme panza arriba en la cama a ver pelis, matando lentamente a mi descendencia con la compu sobre el regazo.. o salir a reventar (mi hígado) la noche? 
Si me quedo en casa todo el fin de semana, siento que perdí la posibilidad de ser brutalmente rechazado por una señorita en algún bar; cosa que no me molesta tanto si el nivel de alcohol es el adecuado. Y si salgo, siento que no hice lo único que no puedo hacer durante la semana, además de faltar al trabajo: descansar.

¿Qué hacer?

Si están pensando: “¿y por qué no salís un poco y descansas un poco?” mi respuesta sería “porque tampoco quiero hacer algo que me obligan a hacer durante toda la semana: Pensar”.

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