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Un dia en la vida del gordo

To Beef or not to beef!

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Sinceramente Hablando!

La decisión

2¿Pago el boleto y viajo tranquilo o me colo en el tren y vivo al borde del peligro? ¿Soy sincero y le aviso a mi jefe que me equivoqué o me encomiendo a todos los santos y espero a que nadie se entere? ¿Almuerzo un menú ejecutivo y soy un poco más pobre o como un pancho y me arriesgo a trabajar desde el baño?
La vida nos exige que constantemente tomemos decisiones importantes que pueden cambiar el curso de nuestra vida. Decisiones que afectarán nuestro futuro a un punto impensado. La teoría del caos en su máxima expresión en cada una de nuestras elecciones más ínfimas.
Como en “El efecto mariposa”, digamos, pero con menos traumas psicológicos, efectos especiales y universidades yanquis.

El tema que traigo a este número es mi disyuntiva de los fines de semana (se nota que escribí esto un sábado a la tarde): ¿tirarme panza arriba en la cama a ver pelis, matando lentamente a mi descendencia con la compu sobre el regazo.. o salir a reventar (mi hígado) la noche? 
Si me quedo en casa todo el fin de semana, siento que perdí la posibilidad de ser brutalmente rechazado por una señorita en algún bar; cosa que no me molesta tanto si el nivel de alcohol es el adecuado. Y si salgo, siento que no hice lo único que no puedo hacer durante la semana, además de faltar al trabajo: descansar.

¿Qué hacer?

Si están pensando: “¿y por qué no salís un poco y descansas un poco?” mi respuesta sería “porque tampoco quiero hacer algo que me obligan a hacer durante toda la semana: Pensar”.

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Aviso clasificado: Busco mujer (ideal)

39082_1506772022638_1034411904_1441517_6186334_nEl exceso de fracasos amorosos me dio el efecto contrario, y en lugar de ponerme en una posición de reviente, de tener en mente darle murra hasta a las columnas, me dio por hacerme el exquisito y selectivo, y ponerme a descartar pibas por motivos insólitos, incluso por ese par de zapatillas horribles que se te ocurrió ponerte en nuestra primer cita.
Ahora ando en esa de preferir elegir hasta el cansancio, antes de ponerme de una a repartir el celular a cualquiera. Cuando apunte, va a ser a una flor de mujer, las pumas de bengala son para viejos gateros, yo estoy para algo más o menos como la gente. No te digo un reeee mujer, pero por lo menos una que con un poco de garre logre zafar, y no una que tenga que dibujar hasta mis ganas de verla. Un “peor es nada” ya no me conforma, apelo a un “peor es poco” y por eso levanté el target.
Porque perder tiempo, sigo así, solari, que tan mal no la paso. Ya aprendí a convivir conmigo mismo y me llevo bárbaro.
Miro a las pendejas con ganas pero me da cosita entrarles, se que después se me va a complicar sacármelos de encima. Miro a los viejitas con respeto, pero también me da cosita, no se si estoy preparado para ver corretear a mas niños en las cenas de los sábados.
Así, estoy en esa edad intermedia entre querer suicidarme, comprarme un felino o ser el gato viejo del boliche. Y ninguna de las tres me convence. Suicidarme no, porque no creo en la vida despúes de la muerte y no soy una estrella de rock como para morir joven. La de la mascota podría ser, pero de seguro de daría paja limpiar cuando el animal “vaya al baño” y caería directo en la mugre y pre villa. Y la de plantarme en la barra de un boliche de día de semana con un whisky es buena, es buenísima diría, pero he perdido el training y al día siguiente no puedo ir a laburar ni aunque me prometan aumento de sueldo por inflación.
Por eso la sigo piloteando como puedo. Esperando una mujer ideal que combine la facha de Uma Thurman con el cerebro de mi mejor amigo. Es pretencioso, lo se. Pero para que vueltear con pavadas y citas en vano, si ya se lo que quiero, tengo reseñado a mi ideal, solamente falta que aparezca.

 

Movete, gordito, movete…

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Una pequeña confesión catártica 

Todo desearíamos saber hacer algo que no nos sale.
No importa cuanto lo intentemos. No importa cuanto nos digan lo fácil que es. No sale y punto.

En mi caso, esa habilidad negada por Dios (o por mis piernas), es bailar.
(ni siquiera me refiero a bailar bien. Hablo de bailar aceptablemente al menos).

Tampoco digo que sea lo único que no se hacer. Tampoco sé dibujar, y si volvemos al tema de las piernas, no soy un eximio jugador de fútbol (y además soy propenso a las lesiones de rodilla).

Pero el tema del baile es completamente diferente. Es algo que funciona a otro nivel.

Veo “Fiebre de sábado por la noche” y me da bronca. Detesto a John Travolta, a Dick Van Dyke y a Michael Jackson. Aparte de ser millonarios y famosos, saben bailar. Está bien, Travolta está gordo y reventado, Dick Van Dyke a punto de morirse y Michael Jackson con la cara cayéndose a pedazos y tapado de juicios… pero ¡saben bailar, carajo!

Hace unos años, en un casamiento, una odalisca se acercó a la mesa y me sacó a bailar mientras todos los presentes aplaudían. “¿Qué tan difícil puede ser bailar arabe?”, pensé. Me imaginé que moviendo un poco la panza y los brazos era suficiente.
Estaba equivocado.
Apenas me vio moverme, la odalisca ocultó una carcajada y se fue a bailar con el abuelo del novio. Mientras me sentaba avergonzado, el nono hacía las delicias de la concurrencia, recibía las felicitaciones de la bailarina, los besos de las amigas de la novia y cosechaba teléfonos de gerontas sedientas de masajes en los pies.

Voy a los boliches y me amargo. No tengo facha como para levantar acodado en la barra, ni chamullo como para ganarme a alguien hablando de la vida. Y la única arma que queda en los boliches no la sé usar. Ninguna chica admiraría a un pibe que baila como si tuviese los cordones atados entre si, los brazos entablillados y que parece que está escuchando una canción completamente diferente a la que suena por como se mueve a destiempo.

Finalmente intenté con la autoayuda, pero tampoco funcionó. Frases del estilo de “baila como si nadie te estuviese viendo” no funcionan si uno ve que los demás sí están mirándolo y encima están riéndose.

Mis amigos son todos unos putos!

gordo.jpgMis viejos amigos del secundario me engañaron. Ninguno de ellos se hizo guitarrista, actor porno, rey de la noche, yonqui, cineasta o titiritero. No, ellos optaron por ser ejecutivos de cuenta, directores suplentes de empresas familiares, importadores de perfumes baratos o publicistas aspirantes al Clío.

Mis amigos del secundario me estafaron: sacaron número de CUIT, abrieron cuentas bancarias, formaron familias, crearon PYMES, compraron casas en barrios cerrados y, en lugar de prestarme los departamentos de soltero que ya no usaban, pretendieron cobrarme alquiler.

Me di cuenta que viejos son los trapos… y yo

39082_1506772022638_1034411904_1441517_6186334_nAun no me quejo en la cola del banco mientras le cuento a un desconocido sobre mi familia y sobre la plata que voy a retirar, no creo que los jóvenes eran más educados antes, ni contradigo a todo el mundo mientras no tengo idea de que estoy hablando… pero… me siento un poco avejentado.

Dejando mi antisocialismo (no me refiero a ser amante del capitalismo, sino a quedarme leyendo en casa mientras todos salen) de lado, empecé a salir más y a tratar de divertirme.

El problema es que mis amigos son o más grandes que yo o más jóvenes.

Los más grandes se me rieron en la cara cuando les dije de salir y siguieron tomando su vino y hablando sobre la ventaja de manejar inversiones en francos suizos en paraísos fiscales.

Los más jóvenes mientras les consultaba para salir ya iban por su segundo shot de tequila. Decidí salir con ellos a ver que onda.

Realmente la paso muy bien. Solo hay un pequeño problema de interacción generado por la diferencia de edad. Lo que genera los siguientes inconvenientes.

15 señales que muestran que estoy viejo para salir tanto

– Conozco unos tres boliches en la ciudad (de los cuales dos los conozco “de nombre”). Ellos unos quince.

– No conozco NINGUNA de las canciones que escuchan.

– El ultimo “pasito” que me aprendí es el de “Provócame”, de Chayanne

– Una de las chicas me dice “Papá Guybrush”

– Al volver de bailar se ponen a cocinar y hablar de la vida… mientras yo hago fuerza por no dormirme parado.

– Al día siguiente tengo que ir a trabajar

– Conocen millones de “juegos para tomar”.

– Pierdo en todos.

– Quieren salir todos los días. A mi la resaca me dura hasta el miércoles.

– Mi hígado me odia.

– Mi cabeza también.

– Las ojeras hacen que se me vaya la cara para adelante.

– Me escandalizan (y dan envidia) algunas de las “relaciones libres” que a ellos les parecen de lo más normales, haciéndome sentir como un cura medieval.

– Solía gustarme una chica que nació mientras yo veía la final del mundial de Italia.

– Obviamente su interacción con el sexo opuesto está mucho más aceitada que la mía. Si eso no fuese una metáfora, mi chamullo realmente rechinaría.

Somos todos iguales!

Me emociona tanto el matrimonio gay, que no me da ni para escribir un texto en joda sobre el tema. Se me pone tan grande la sonrisa cuando pienso que ganó la igualdad, que no me da ni para contar mi aventura en Pinar de Rocha, de esa minita que me comí el sábado. Estoy tan feliz de que nos dejemos de joder con la Iglesia, que no me da ni para contarles lo mucho que me rompe las pelotas que se corte la señal de Direct TV cuando llueve. Me siento tan orgulloso de vivir en un país que banca la diversidad, que no me da ni para contarte sobre la chica traviesa que me gusta!
Estoy chocho, realmente. Tan chocho que no me da ni para confesar que cada vez que salgo de padrino de uno de los pendejos de mis amigos, pienso que sería re grosso cupido con engancharme con la madrin. Quiero gritar lo que amo que se haya aprobado la Ley de Matrimonio Igualitario, tanto que no quiero ocupar ese grito en contarte a la chica rellenita que me comí en un after.
Soy feliz, simplemente. Tengo orgullo, de sobra. Bergoglio, you´ve got it inside, y todos somos iguales, de una.

La vida entre besos y abrazos (Qué derroche de amor, cuánta ternura)

Me preocupa el tema de los saludos, ya sean por mail o por teléfono. ¿Por qué a gente que nunca vi (ni mucho menos toqué) le mando un “abrazo” o, peor, un “fuerte abrazo”? Tengo un amigo que antes de cortar con algunos clientes, les dice: “te mando un abrazazo”. Por suerte no trabajo a comisión. Quiero decir: el objetivo de ventas no me idiotiza.

¿De dónde sale la confianza para dar abrazos? ¿A los hombres se les manda abrazos y a las mujeres besos? ¿Mandar “besos” (en plural) es de pajero? ¿Por qué las minas me mandan tantos “besos” si en la vida real todas me dan, como mucho, uno solo? ¿El mail las calienta? ¿Las mujeres que mandan “besos” están tirando onda o son histéricas? Por el contrario: ¿por qué me molesta tanto cuando un amigo al que en la vida real saludo con un beso, me manda ese mismo beso por mail o por teléfono? ¿Los hombres que les mandan besos a otros hombres son putos relajados? ¿Internet desnuda nuestra auténtica sexualidad? ¿Las minas mandan ciber “besos” porque en el fondo son fiesteras? Si existiera la posibilidad de trasladar esa ternura cibernética a la vida real: ¿de verdad nos gustaría andar dando todos esos besos y abrazos?

Porque no quiero jugar al truco con las mujeres?

Por que siempre les ganan a los hombres.

No hay quien mienta mejor que una mujer (siempre hablando de aquellas que saben jugar)

Da mucha bronca perder y es insoportable soportar las burlas.

Ademas no da que una novia le tire besos o le guiñe el ojo a mis amigos o vice versa.

El amor es burgués, lo sé…

Hubo un tiempo en que fui flaco, y era gruenge de verdad: no tenía cable ni tarjeta de crédito. La tele era un adorno de escasas pulgadas, y mi casa una biblioteca que nunca terminaba de leer. Trabajaba media jornada, no usaba reloj ni celular, y sólo comía cuando tenía hambre… pero entonces conocí a Karina. Me dio un largo beso, me juró que llegaba para salvarme, y se autoregaló con el tiempo(diciendo que era para mí) un microondas. Después, un reproductor de DVD. Otro día me dijo: “a tu ropero le falta onda”, y me llevó de “paseo” al Unicenter. Cuando salí, tenía más pinta que Pablo Echarri y Mariano Martínez juntos. De verdad, no imaginaba que Lacoste, Rever Pass y Hush Puppies fueran marcas que se pudieran interesar tanto en mí.
Semanas más tarde, Karina apareció en casa con ocho valijas, y se instaló con su ejército de Sarkanys, María Vázquez, Daniel Cassin…
Ahora, después de dos años de convivencia, estoy suscripto al Club del Vino (igual sigo sin saber descorchar una botella), al Serviclub de YPF (juro que sumo puntos a lo pavo… pero todavía no pude llevarme ni un termo), y al Club La Nación (a pesar de que todavía no sé cómo me anote para que me inviaran la revista Living todos los meses). Uso pantalones Levi´s, y hace poco obtuve un préstamo bancario (me lo dieron enseguida, nada más tuve que probar que soy millonario), y con esa plata licité un cero kilómetro, al que le agregué un GPS que se la pasa recalculando. Tengo televisión satelital, Blackberry (perdón: “BB”) y WiFi, que funcionan cuando no llueve, pero que pago puntualmente todos los meses, a través del Banco Santander Río (que me ofrece descuentos inmejorables para toda clase de productos y servicios).
Desde que vivo con Karina, me siento reafirmado en la vida. Crecí mucho: peso veinte kilos de más, trabajo sesenta y cinco horas por semana, y si mi jefe me lo pidiera enojado, se la chuparía sin chistar.
A veces, de vez en cuando, me parece que estoy un poco harto del AutoPlan, de los veranos en Pinamar, del débito automático, de los sms de Claro, de las viandas de Cormillot, de los resúmenes de Visa y de las ofertas de Garbarino, que me hicieron creer que para ver buen fútbol necesitaba un plasma, y me lo vendieron en cómodas cuarenta y ocho cuotas que, intuyo, van a terminar de pagar mis hijos. Maldita Copa America!

“Ser gordo”

Caminando con mi mujer por CocoNor

El estigma de la obesidad. Según encuestas en 10 países, entre ellos la Argentina, la obesidad se relaciona con la fealdad, la ineptitud y la holgazanería. En Provincia, casi el 80% considera que los gordos son discriminados.

El 70% de los argentinos admite tener pensamientos o prácticas discriminatorias contra pobres, obesos, portadores de enfermedades contagiosas, discapacitados o inmigrantes.

En el dia de hoy, algunas de las frasecitas que los “seres gordos” recibimos!

Acido: Donde cae, come.
Alcancía: Lo cargan por la panza.
Araña de sótano : tiene un culo así de grande .
Árbitro de boxeo : Ya ni tiene pito.
Bañero : Siempre con el salvavidas.
Baño de tren: No se llena nunca.
Botella de aceite : No tiene cuello
Boliche de indio : No le entra ningún vaquero
Calesita Tapada: porque no se le ve el pingo.
Camiseta: No tiene cuello.
Cañon: Lo cargan por el culo.
Carbón: Se prende en todos los asados.
Ciclomotor: tiene la bujía debajo del tanque.
Cierre de mameluco: porque siempre llega hasta el pingo.
Comisario estricto : tiene cagando a los botones .
Crimen perfecto: no le encuentran la pistola
Damajuana de leche: tiene toda la grasa en el cogote.
Dieta del Zoológico: Come como un animal.
Fiat 600: tiene el baúl adelante.
Fiesta de fin de año: Chancho y pavo.
Final de tango : Chan con.
Fotógrafo descuidado: tiene rollos por todos lados.
Gallina vieja: come, come, pero nunca pone.
Garrafa de 10 : Gordo y petiso.
Heladera a kerosene: tenés que agacharte para verle la mecha.
Heladera de pobre : No se llena nunca
Higienol : 74 metros de rollos.
Jaula tapada : No se le ve el pajarito.
Locro de pobre : mucha grasa y poco zapallo
Manzanita elegida : No tiene bicho
PaCuCa : Panza, Culo y Cabeza
Parrilla chica: le sobra carne por todos lados.
Perejil: Está en todas las comidas.
Pescador descuidado: Perdió la línea y no encuentra la tripa.
Pochoclo: No tiene forma.
Pollo de criadero: Hay que apagarle la luz para que deje de comer.
Pullero espevcial : No tiene cogote
Rulemán: Para verle las bolas hay que correrle la grasa.
Serpiente Pitón: Se traga una vaca sin masticar.
Sopa fría: Abajo de la grasa está el fideo.
Topo de batatal : Come hasta debajo de la tierra.
Tortuga Ninja trucha : tiene el caparazón adelante
Ultimo vagón: Siente el pito, pero no lo ve.

River de la “B”

Son horribles jajajaja!

Reflexión de los cumpleaños de 15.

Los cumpleaños de 15 de las mujeres son bastantes predecibles. Cuando te invitan a uno, vos ya sabés lo que viene y lo que viene. Como era en Fútbol de Primera.

En primer instancia, la elección de los padres sobre el texto de la carta para los invitados, que luego de horas y horas de sentarse a pensar terminaría en algo así:
…”El 25/06 es un día muy especial para mí, porque fue ese día, quince años atrás, cuando desperté a la vida llena de ilusiones y sueños, y crecí hasta convertirme, cual oruga en mariposa, en la mujer que soy hoy. Quisiera compartirlo con vos en el Salón de Ricardo, ubicado en Lomas de Zamora. Vestir de Elegante Sport”.

Los chicos reciben esa carta, y más de uno piensa que Elegante Sport es ponerse un pantalón de gimnasia, por algo dice Sport. Luego de que averiguan, entienden que E.S. es ir “arreglado”. Más de un desubicado de la vida cae con Jean. Indefectiblemente más de la mitad de los concurrentes aparecerá con corbata de Looney Tunes, Bugs Bunny, Space Jam, Mickey Mouse, Los 3 Chiflados, etc, sin olvidar el cabeza que lleva la corbata de RIVER. Y qué querés, si son adolescentes…

Luego, la cumpleañera elige “el tema principal”.
Ella va a entrar, vestida de blanco,aunque en la actualidad esto varia, puede ser azul, violeta, en fin,  con un traje que ni siquiera sabe por qué se lo pone y que lo eligió en 3 semanas de probarse boludeces, y que la modista le dijo que lo pase a buscar 20 minutos antes de la fiesta, y lo único que le hizo fue un fucking dobladillo.
En el pelo probablemente tenga un nido de trenzas con florcitas, brillantina, cintas, hebillas, un rodete, un subtepass, cuatro caramelos media hora y el tampón que se llevó por las dudas. Todo sostenido por una tiara o vinchita que le da esa apariencia princesita virgen que no se cree nadie.

Esa entrada tiene que ser mágica.
En mi caso, si fuese mujer, elegiría entrar con un tema de Pearl Jam, “Alive”. Pero bueno. Por algo no soy mujer.

Ellas se machacan un mes pensando qué tema poner, hasta que terminan con alguna de estas alternativas:
•Sueña de Luis Miguel
•Angel, de Robbie Williams
•Look into my eyes de Bryan Addams
•Winds of change de Scorpions (la que empieza con un silbido)
•From this moment de Shania Twain
•La de corky, de Whitney Houston. Esa que dice.. : ” EEENDOOOOOO IOOOOO WI LOOOWE OIUUUUUuuUUUUUuuu”
Entrarán al son del tema elegido, en el medio de una nube de humo que ahoga a todo el mundo, con reflectores de fondo que proyectan la sombra de la nena y el padre, como si fueran estrellas de rock entrando en el Gran Rex.

En este tipo de fiestas, vamos a encontrar diferentes personajes. Siempre están. Es increíble pero siempre siempre siempre están ahí.

El Peleador:
Suele ser morocho, consiguió un traje de pedo, y siempre es el rudo en todos lados.
Posiblemente le caiga mal alguna banda o alguna persona, y se torne un clima tenso en algún momento de la fiesta.
La cumpleañera suele llorar y decir que le arruinaron la fiesta, como para seguir ganando protagonismo y para calmar las aguas.

La llamativa de la fiesta:
Ella va a ser el comentario obligado de los próximos días. Agarrará a uno, o a varios, y se los llevará a algún lugar de la fiesta para transárselos. Las locaciones más habituales son detrás de las columnas del salón, detrás de las cortinas, abajo de las mesas, encerrada en un baño, en el jardín del salón, detrás de la minifuente de agua con un querubín que mea con soltura, de esos que le dan un toque chic al lugar. En el nivel HARD lo que hace es un pete en la calle.

Los rebeldes:
Los que tratan de salir a comprar una “petaquita”. Si lo logran, se la toman entre 20 y se hacen los que están en pedo.

El abuelo tano bruto:
Este es el viejo que se para en el medio del baile y se pone a bailar como loco, haciéndose el pendejo y tratando de llamar la atención. La cumpleañera tiene vergüenza ajena y le cae mal, pero él está tan en la suya y es tan bruto que no le cabe una.

La madre:
Lo único que va a tratar de lograr es impedir el alcohol a los menores de 18 años. Y si ve una botella, la confisca al grito de “acá no se toma alcohol, si quieren váyanse a tomar a sus casas”. Además vivira toda la noche molestando al marido sin dejarlo disfrutar, lo tendra como asistente principal.

El show de entretenimiento:
Suele constar de un pelotudo al que ponen en el medio de la pista para hacer alguna actuación. Su show es carísimo y suele durar dos horas, durante las cuales los pendejos se recontracagan de aburrimiento y aplauden fuerte y festejan para hacerse los “Todo x 2 pesos”, cuando decían “Estaaa bieeeen!! ”
La variante más exótica son las Odaliscas, contratadas para levantar a los adultos. Nunca falta la pendeja que se hace la putona meneando el vientre .

La entrega de la vela:
En una mesa vestida hay quince velas, que serán entregadas a personas “especiales” para la cumpleañera. Generalmente todas van a familiares cercanos y amigas del colegio. Lo peor de todo es que no las entrega y ya, sino que tiene que explicar brevemente por qué la persona se la merece. Así, la cumpleañera tartamudea mientras agradece a sus padres por haberla traído al mundo y garpado la fiesta, a sus hermanos por apoyarla siempre, a sus amigas por “compartir tantos momentos inolvidables”. Seguramente llorará, y ahí será cuando la gente aplaudirá más fuerte, impregnándole algo de emoción al asunto. Y pensar que cuando entregó el rosquete no hizo tanto espamento…

La foto de 15 y las firmas:
En una foto gigante, probablemente color sepia o blanco y negro, haciéndose la artística, aparece nuestra quinceañera. Esta foto tiene un marco blanco muy grande, en el cual todos los invitados son conminados a dejar un pequeño mensaje, un augurio de felicidad para la homenajeada. Ahí mienten todos con frases como “Sos una divina, nunca cambies”, “Gracias por ser como sos”, “Sos una dulce, sos re buena, sos una personita alegre y llena de vida, el famoso ser de luz”. Los dibujitos de caras felices y muñequitos adolescentes inundan el mural, que terminará colgado en una pared de la habitación de la cumpleañera, siendo criticado por sus amigas cuando la visiten.

El vals:
Algo que no puedo hacer, me autobloqueo, no puedo mover un pie en ese instante. Todos dicen nadie sabe bailarlo, pero hay que pasar igual. La cumpleañera baila con el padre, después se acoplan la madre y el hermano, después los abuelos, después el pretendiente de la nena, que es empujado al centro de la pista, todo colorado, y recibe aplausos porque “se animó”. De todas maneras, lo correcto es hacer dos pasos y congelarse para la foto, pero yo no puedo.

La historia de su vida:
Acompañado por una melodía melosa y aburrida, se proyectará en una pantalla gigante un video en el que se verá a la quinceañera cuando era bebé, cuando andaba en triciclo, su primer día de colegio, fotos con sus amigas de pequeña, fotos especialmente sacadas en el Rosedal, Puerto Madero o en el Jardín Botánico, o en la entrada del salón de fiestas. Nunca falta el boludo que se pone a hacer fuck you o sombras chinescas mientras pasa el video.

El carnaval carioca:
Empieza a sonar música brasilera (especificamente el Pe pé pe pe pe pé) y en las mesas van dejando artículos de cotillón. Los pendejos, desesperados porque quieren los mejores, se pelearán y arrancarán bolsas de las manos.
Así, desfilan zanahorias, matracas, pitos, serpentinas, sombreros con forma de hongo, collares con flores de bolsa de consorcio de colores, globos y papel picado. Cuando se aburren de bailar, se dedicarán a reventar globos con los pies.
Se repite la variable de las odaliscas, pero con música carioca: las chicas se harán las sexies tratando de sambar. En este momento la quinceañera se saca los zapatos o se arremanga el vestido, transpirando y despeinada, arruinando toda la imagen de niña bonita que supo mantener hasta ese instante. Los muchachos probablemente anuden sus corbatas en la frente, “haciéndose los locos”.

La fiesta termina alrededor de las seis de la mañana, con pizza y cerveza en las mesas (los más pequeños se pelearán a ver quién consigue más cerveza, aunque los estómagos no la soporten). La madré dirá “Se pasó tan rápido” o “Estaba tan nerviosa que no comí nada”, o “Envolveme toda la comida que sobró que me la llevo a casa”. El padre dirá “tanta guita y se fue en una noche” o “nos tendríamos que haber ido de viaje”.

Cada invitado se llevará un souvenir con forma de luna, angelito, sol, corazón, estrella o similar, hecho de una especie de cerámica con brillantina y una tarjetita que reza “Romina Julieta Panzer, 15 años, 25/06/2011″. Los más pudientes regalan muñecos, arlequines, estatuas impresentables. Algunos invitados se retirarán con el centro de mesa, por más malo que sea. Y no falta el que se roba un par de copas como recuerdo.

Lo peor de todo es que todavía no se dieron cuenta de que cumplir 15 años es como cumplir 13 o 17. Lo único distinto es que es una excelente excusa para armar una fiesta.

PD: Les dejo algunos puntos NO tan importantes, pero que suelen figurar:

• El “meneaito”
• A las 6AM cuando reparten pizza y cerveza que todos se pelean para tomar mas cerveza
• El dj que se hace el que mezcla los temas cuando en verdad tiene un cd todo compilado
• El que prende un habano como marcando diferencias
• El fotografo se hace el artista
• El camarografo se te acerca, se agacha y te hace planos de cerca y torcidos, haciendo un efecto “copado”
• El “colado” en la fiesta de 15, que se siente perseguido y cuando todos bailan se tapa
• Lo primero que le preguntas a tu amigo cuando llegás: “En que mesa te tocó”

Mentiras de cama!

A veces, cuando en un encuentro sexual no todo funciona como lo soñamos, acudimos -hombres y mujeres- a alguna que otra mentira piadosa que nos haga zafar de la situación. Uno muchas veces experimenta la sensación de querer de emigrar hacia tierras lejanas en ese preciso instante o, simplemente, desaparecer.

Quienes han estudiado sobre “el sexo y las mentiras” consideran que el engaño más común es la de las mujeres que fingen orgasmos. Es alto el porcentaje de quienes tienen problemas para alcanzarlo y, en este marco, prefieren simular la situación para evitar problemas con su pareja o por temor a que las tilden de “frígidas”.

Están también las mujeres (incluso algunos hombres) que fingen estar en un clímax ideal para estimular a quien comparte la cama y hacer del acto algo más placentero. ¿Cuántas veces gritaron más de la cuenta o se movieron más de lo que quisieron o pudieron con tal de ponerle onda a la situación?. Seguro que “alguna vez”, sino “muchas”. Cada quien con sus secretos y mentiras.

En materia científica, las mentiras en el sexo suelen tener fundamento en: la falta de aprecio, cariño, atracción o deseo; la dispareunia (dolor en el acto sexual) u otras disfunciones sexuales (disfunción eréctil, eyaculación precoz, fimosis, etc.), los habituales cambios hormonales, cuadros de estrés, ansiedad y depresión, etc.

Si bien, cada día, hombres y mujeres tienden a compartir las mismas mentiras, aún algunas siguen siendo propias de cada género.

Hagan memoria, seguramente les pasó más de una vez. A continuación, el decálogo unisex de las mentiras más usadas en la cama.

1- “Es la primera vez que me pasa”. Continúa primera en el ranking.

Aunque sea antigua y quemada, increíblemente todavía me sigue pasando.

2- “Nunca nadie me hizo sentir así”. Lo peor es que, a veces incluso, ¡lo creemos! ¿Perdimos la memoria? ¿O simplemente queremos levantar el ego del otro a toda costa?

Puede ser también la respuesta a cuestionamientos sobre cantidad y calidad (¿tamaños incluidos?) de antiguos amantes. Lo cierto es que, casi todos, nos guardamos detalles del mejor encuentro que tuvimos. ¡Y lo bien que hacemos!.

3- “Nunca fingí un orgasmo”. Diversos estudios afirman que cerca del 80 % de las mujeres, alguna vez en su vida, han fingido un orgasmo. ¿Los motivos? Complacer al otro, miedos e inseguridades. Tengo la plena seguridad que me han mentido gran parte de mi vida.

4- “Con la luz apagada es más romántico”. Si bien lo es, muchas mujeres prefieren hacerlo con la luz apagada porque les da vergüenza que las vean desnudas, después una vez que entran en confianza, no les importa nadaaaaaaaaaa!.

5- A: ¿Alguna vez pensaste en un trío? B: No, nunca. ¿Vos sí? A: Para nada. No me gustaría compartirte con nadie. Muchos tiran el tema en la cama, a veces me pregunto si es el momento adecuado, quizás la otra persona por dentro piensa, ¿no podes conmigo y queres otra?….o tal vez…¿queres otra persona para que te ayude?…Mejor que vuelva a surgir en otro momento, disparado nuevamente por cualquiera de las partes…

6- “Siempre te busco yo”. Ambos están sin ganas de hacerlo pero ya llevan varios días de ausencia sexual. Es ahí cuando comienza la cadena de recriminaciones: “Vos nunca lo propones”, “¿Por qué siempre tengo que buscarte yo? o “Quiero, pero espero a que me busques“, son algunas frases que solo denotan la falta de deseo en la cama, mas si estas casado, tenes una hija, y ambos trabajan. ¡No temas! Puede ser algo totalmente temporal (tómese debida nota: la palabra “temporal” en esta oración, es sólo una circunstancia).

7- “Sí al sexo. No al compromiso”. Cuando uno de los dos remarca: “Estamos muy bien así, pero yo no quiero nada serio” y el otro responde: “Obvio, yo tampoco”, internamente puede pasar todo lo contrario. Es el miedo a quedar expuestos lo que nos hace complacer, más allá de los propios deseos. Seamos francos al menos y aclaremos todo de una vez, porque después termina todo mal.

8- “Hoy no, estoy indispuesta”. Cuánta maldad, pero todo es válido para zafar de una situación incómoda y no deseada. Mentir con respecto a esto es algo más común de lo que se cree y muy difícil de comprobar por el hombre, igual hay hombres dispuestos a todo, no existen barreras a la hora del tema sexual. 🙂

9- Luego del encuentro… Fumando un cigarrillo: A: ¿En qué pensás? B: (Totalmente disperso) En que te amo. La respuesta real podría haber sido: en mi ex, en que mañana tengo que levantarme muy temprano, en que estuvo bueno pero tampoco fue increíble o simplemente nada relevante. ¿Por qué querer averiguar los pensamientos del otro? Es importante recordar que a veces mil verdades duelen más que una mentira. Mejor no preguntar, el silencio es salud.

10- “Esta noche no, me siento mal”. El también ya clásico “me duele la cabeza” no sólo sigue entre las mentiras mejor rankeadas, sino que, además, la excusa pasó a formar parte del universo masculino. Ambos acuden a la frase “ancho de basto” cuando quieren utilizar la salida de emergencia más cercana.

11- “Ay  me duele”. La mujer que dice esto nos miente. Por favor amigos no nos podemos creer esto. Es cierto, es dificil no hacerlo, nos sube la autoestima, creemos ser un super dotado pero la verdad no es asi. Somos uno mas de los tanto que sufren este engaño perverso y encantador.

12- “Nadie me hizo sentir como vos. Sos lo mas “. Idem 11

13- “Me miran, me dicen piropos, pero yo soy solo tuya “. Idem 11, 12.

14- Del hombre a su amante: “Con mi esposa estoy solo por mis hijos, pero ya no tenemos relaciones “. Idem 11, 12,13.

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